Archivos para la Categoría 'Extravíos'
Han sido repetidas demasiadas veces en un día: ‘‘acostúmbrate’’, ‘‘tienes que amoldarte’’, ‘‘aprende’’; demasiadas para referirse a un solo mensaje: aquí se obra de acuerdo a la Continuar leyendo ‘Extravío V’

Y qué si mi aire no vuelve a mezclarse con el tuyo? De qué, si ya no respiro.
De tus fronteras se apoderaron antiguos demonios, rostros milenarios que me apuntan con mirada negra; su risa perversa me invita a exterminarte -en tanto, tú duermes,
Recorría un trecho del camino a casa, y ahí lo vi… venía hacia mí, corriendo. Tuve miedo, lo acepto.
Pero él pasó de largo, como si no le importase, ni siquiera me vio. Pero yo sí, lo vi.
Te perdiste, caminante, como si un pedazo de noche te hubiese tragado sin piedad, con incontenible devoción, acariciando tus sabias cabelleras trenzadas por el frio y el viento.
Huyo de mí, decía. ¡Déjenme correr!, ¿el loco viene?, ¿el loco? Y se rió sacarronamente, mordiendo su llanto. Me persiguen fantasmas de antaño. ¡Déjenme ir! -gritaba-. ¡Sáquenme de aquí!
Luego, acariciando sus castas alas, se elevó.
No estoy loco, Dios me tiene vergüenza.






Comentarios recientes